Predisposición a enfermedad celiaca
La enfermedad celiaca es una intolerancia permanente al gluten (proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena). Para que se desencadene debe haber una predisposición genética y un detonante físico, por ejemplo, un elevado o contínuo consumo de gluten.
En caso de intolerancia al gluten pueden producirse dolores de estómago, vómitos, pérdida de peso e infecciones de las vias respiratorias. En casos aislados se pueden llegar a desarrollar, entre otras enfermedades, diabetes, artritis o Morbus Crohn.
El riesgo de intolerancia al gluten afecta a 1 de cada 200 niños.
Los mecanismos de aparición de la enfermedad celíaca todavía no están completamente claros. Sí es cierto que en su origen existe en parte una propensión genética. El 95 % de todos los pacientes de la enfermedad celíaca presentan una determinada variación genética en el gen HLA-DQ. Esa variación genética aparece también en personas sanas de tal manera que la presencia de la variación genética no presupone necesariamente el desarrollo de la enfermedad celíaca. De todos modos tiene sentido conocer la existencia de la predisposición genética. Su pediatra, mediante la identificación de determinados anticuerpos en la sangre de su hijo, puede reducir notablemente el tiempo para establecer el diagnóstico.
Una vez establecido el diagnóstico, es necesario fijar un programa de alimentación apropiado. Se debe renunciar a productos que contengan gluten. Al inicio de la terapia los médicos recomiendan, en función de la gravedad de los síntomas, preparados vitamínicos y a base de hierro.
Si el programa de alimentación se cumple los niños se recuperan rápidamente. Si exceptuamos el cambio de alimentación, los niños afectados por esta enfermedad pueden llevar una vida completamente normal.